viernes, 29 de mayo de 2015

intuición

En el comedor, de mañana, escuché un ruido subterráneo, el típico de baja frecuencia, ese que pareciera ser que lo percibes con el estómago. Como es costumbre, pensé que podría ser un temblor por venir, pero no pasó nada. No me inquietó pero quedé con una sensación extraña, como si algo hubiese quedado pendiente.

Ese día, a eso del medio día comenzaba el circuito de tocatas más partidos de babyfutbol en los barrios. No se si fue una gira durante toda la tarde o tomó varias jornadas. No hubo al parecer ninguna banda conocida, pero se me hacían todas familiares.

Durante la ultima sesión nos tocó en algo así como un gimnasio, cerrado, similar a lo que debe ser ahora el de mi colegio. Eran como las 6 de la tarde, onda, fines de primavera. En algún minuto, cuando ya no había partido y estábamos montando a la primera banda, me veo frente a un tipo de unos 50 años Nos miramos detenidamente un buen rato, no a nosotros, si no que por lo que estaba pasando. Sin quitarnos la mirada el uno del otro y sin tomar en cuenta al resto y sin decir una sola palabra, ya sabíamos el por qué de nuestro cruce de miradas: estábamos percibiendo ese ruido subterráneo, que mucha gente - mayor, principalmente - no percibe. Cuando pudimos salir de ese "trance" al mismo tiempo dijimos en voz alta

- Se viene algo cototo, va a quedar la cagada.

Acto seguido se comienza a mover todo el piso y con ello la estructura completa, la gente entra en pánico, salvo nosotros. No hubo tiempo de buscar refugio, ni salir del lugar cuando un costado del edificio colapsa y el gimnasio completo se voltea y cae en 90° sin desmoronarse.

Cuando todo terminó, nos volvimos a mirar con este hombre, con una especie de risa en la casa

- viste? qué te dije? - dijimos al mismo tiempo con una sonrisa, compravoando que nuestras intuiciones habían dado en el clavo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario