19.10.2016
Estábamos en clases en el colegio
pero la sala era como un auditorio muy similar al plato aunque sin muros divisorios
ya que era circular, más bien era como el planetario, pero conservando las
alturas y los patrones arquitectónicos base del plato. De pronto alguien sale
corriendo de la sala y de pronto me veo casi solo en mi puesto porque están
todos frenéticamente abandonado el lugar. Cuando ya voy saliendo se escucha por
los alto-parlantes que habían instalado una bomba en algún lugar y me puse muy
ansioso, expectante. Me invadió una sensación que la bomba estaría al lado de
cada uno de nosotros, que todos podríamos ser potenciales portadores de la
bomba y que volaríamos en trecientos mil pedazos en cualquier segundo: hermoso.
Cuando logré salir veo a la
Jazmina corriendo como loca y aleteando los brazos con los codos pegados al
cuerpo:
– ¡¡hay una bomba en el colegio, nos vamos a
morir, nos vamos a morir!! – gritaba.
Era lo que más esperaba. No que
la explosión fuera local. Quería que la destrucción fuera total, que no quedara
nada ni nadie, pero sonó el despertador. Maldita sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario