Me estoy enajenando de nuevo
sábado, 22 de agosto de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
Bici
06.08.2015
Iba con el Álvaro por la calle, en andaba con su bici y yo a pie. En algún semáforo el cruza porque estaba aun en verde, yo, sin embargo, me quede atrás, en la acera sin saber por qué. Al parecer justo en medio de la calle tiene un desperfecto con su bici y se sienta en el suelo mientras todavía no cambia a rojo. En el primer lugar de la fila de autos esperando hay una ambulancia que al dar el verde continúa su marcha y arrolla al Álvaro sin percatarse que está ahí. El conductor no tenía la visibilidad adecuada para distinguir que el Álvaro estaba ahí. Con el arrastre de la bici solamente los de la ambulancia pudieron darse cuenta de lo ocurrido. Se detuvieron en el acto. El Álvaro estaba tendido inconsciente . Los paramédicos y yo corrimos a socorrerlo, ellos con todos sus implementos.
- Es muy garve? - pregunté
. Mira esa mancha roja. Es grave... Estamos muertos.
- Cómo muertos?
- Si po, una ambulancia atropella a una persona. Despido seguro, y nunca más encontrar trabajo.
Y claro, tenía una mancha en la ingle quizás debido a alguna herida interna por la compresión de algún órgano que explotó.
De pronto vi como el Álvaro aferrándose a mi mano y balbuceando.
- Weón me voy a salvar?
- Tranquilo, no te preocupís, pa eso están los paramédicos. Todo va a estar bien.
lunes, 3 de agosto de 2015
ST
Es raro como las cosas llegan a mi. En un mundo donde no he querido ni buscar, me han buscado ya varias veces. La vedad es que suelo vivir tan en los pajaritos, es que no se cual es ese "perfil" del que tanto hablan. Me habló mi amigo Rodrigo, hoy lo hizo Juan Pablo. Al último le dije si. Se ve entrete y no pierdo nada.
Siempre supe que era peligroso escupir al cielo, pero no es el caso. No me llega ningún fluido del cielo, hoy me buscaron. El día que YO hubiese buscado habría perdido mi alma. Siempre lo he sostenido.
Siempre supe que era peligroso escupir al cielo, pero no es el caso. No me llega ningún fluido del cielo, hoy me buscaron. El día que YO hubiese buscado habría perdido mi alma. Siempre lo he sostenido.
Tarjeta
Estoy en un evento tipo matrimonio en algún corredor muy blanco muy similar al de la capilla que está al costado de la Basílica de la Natividad en Belén o a la de la residencia de los Salesianos de Conce. Tengo mi cámara en las manos porque al parecer debo fotografiar el evento, sin embargo sólo llevo la tarjeta de 2Gb, la de siempre.
- Oh no! que indecencia, tengo que ir a comprar una de más capacidad.
Y claro, no puedo tomar las fotos en RAW usando una tarjeta tan fiel como ésta pero tan piñufla, donde con suerte alcanzarán 50 fotos... CON SUERTE. Salgo casi corriendo y al frente, hay algo así como un almacén en una calle muy parecida a donde compraba las anilinas en Santiago. Compro una tarjeta y ya dentro de nuevo del corredor me doy cuenta que es de unas 32 Gb. Uff que alivio.
- Oh no! que indecencia, tengo que ir a comprar una de más capacidad.
Y claro, no puedo tomar las fotos en RAW usando una tarjeta tan fiel como ésta pero tan piñufla, donde con suerte alcanzarán 50 fotos... CON SUERTE. Salgo casi corriendo y al frente, hay algo así como un almacén en una calle muy parecida a donde compraba las anilinas en Santiago. Compro una tarjeta y ya dentro de nuevo del corredor me doy cuenta que es de unas 32 Gb. Uff que alivio.
domingo, 2 de agosto de 2015
sábado, 1 de agosto de 2015
ST
Hace unas dos semanas sentía una
extraña sensación ahí dentro. Algo muy poco usual, no sabía cómo se originó ni
menos qué nombre darle, fuera que no me agrada darle nombre a las cosas o “patologizar”.
No sé tampoco cómo me vi tocando el tema con la señorita, pero me dio que
pensar. Dos días después me enfrasqué trabajando, y eureka! La respuesta era
obvia, no tuve que darle muchas vueltas al asunto. Me gusta el ocio, desde
enano lo se, creo que es una parte importante en las personas y además que se
debe cultivar como uno estime pertinente, pero como tengo una pésima noción del
tiempo, generalmente se me van las horas en una improductividad generalizada,
lo cual me ha llevado en este tiempo que menciono a una procastinación también generalizada,
lo que de una u otra forma afecta al todo, al yo, al super yo, al ello, a mi “rutina”
y a toda esa basura. Lo que me incomodaba no era más que la perdida de tiempo y su directa consecuencia.
La estancia en la cintura del reloj en vertical casi me pasa la cuenta en “muy
poco tiempo”.
Todavía me cuesta volver a tomarle
el ritmo al quehacer.
Hoy estuve viendo arriendo de departamentos
en Santiago, hay unos bastante asequibles. Quizás sea bueno obligarme a
abandonar el nido cuando me estabilice. Aunque quizás la búsqueda de esa estabilización
no llegue nunca si no abandono.
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