Estábamos en la cabaña a la que acostumbrábamos ir de vacaciones en verano. Era la número dos, ya que el sol tiene una caída característica pasado el mediodía. Era hora de almuerzo, o eso parecía, dado que estabas a la mesa con un plato de algo, no sabría decir a ciencia cierta que había preparado.
Yo venía recién llegando, pero no había recuerdos de dónde, sólo llegaba y me sentaba frente tuyo.
De pronto aparecía alguien que salía de la cocina, de la pieza grande o del baño. No sabría decirlo. Tu no le prestaste atención. Era tu madre. Sin embargo pude leer tu expresión y tus ojos cristalinos. Querías salir de ahí y quise ayudarte. No se quién de los dos se levantó de la mesa primero, pero cuando ella desapareció de nuestras vistas, desperté.
Yo venía recién llegando, pero no había recuerdos de dónde, sólo llegaba y me sentaba frente tuyo.
De pronto aparecía alguien que salía de la cocina, de la pieza grande o del baño. No sabría decirlo. Tu no le prestaste atención. Era tu madre. Sin embargo pude leer tu expresión y tus ojos cristalinos. Querías salir de ahí y quise ayudarte. No se quién de los dos se levantó de la mesa primero, pero cuando ella desapareció de nuestras vistas, desperté.
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