viernes, 13 de febrero de 2015

Cáncer

Hoy tuve que ir a Talca dos veces en menos de dos horas, menos mal no terminé con dolor de cabeza. Esa ciudad apesta, sobre todo ahora en verano, gente horrenda que no sabe caminar por todos lados. Si hay una cosa que me empelota es que la gente se quede pegada o camine ultra lento, cortando mi pasada, que debe ser lo más lineal y sin interrupciones posibles, es por eso que siempre camino rápido y por la solera. El caso se agrava cuando aparecen coches con guaguas. Guaguas, hueón por la mierda! yo se que ellas no tienen la culpa, son los putos padres que andan con esas basuras y dejan los coches cruzados a media calle generando taco y trayectos esquivos, Maldita sea, déjenle eso a los autos.

Aprovechando que no me fue bien en la segunda ida (cotización carísima y locatarios incompetentes) me fui caminando a mi último destino, total tenía harto tiempo por delante. Cuando digo que esta ciudad apesta, es verdad, quizás es poco a veces. Durante las casi 20 cuadras que caminé pasé por un montón de terrenos baldíos. Casas humildes a penas en pie y todavía habitadas. Estragos del terremoto. Pero claro, esta es la ciudad del mejor alcalde de hiberoamérica, donde la reconstrucción del terremoto después de un año ya llegaba al 90%: Pamplinas! Un título comprado a una institución de malas prácticas y sin competidores y, una ciudad con viviendas de emergencia con título de definitivas. Esta ciudad es un cáncer. Mismo cáncer que me va a dar de esa exposición al sol durante un rato en este verano de mierda. Por la cresta quiero que llegue el otoño luego, que vuelva la primavera, el invierno de acá me da lo mismo.

Nadie me cree cuando digo que odio el verano, si es tan rico, la playa, el sol. Mátense.

Pa' más remate en la micro de vuela a casa se subieron unas pendejas hueonas que se sentaron como el pico, con las piernas hacia el pasillo y pendientes del puto celular, a la hora de bajarme y otras cuantas personas más tuvimos que chocar con sus patas negras. Estaba que les pateaba la cara a esas malditas bestias.

Ojalá este cáncer se acabe luego, o que lo haga algún día.

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