Vivía en Santiago, y llegamos todos a la estación de Metro. Cuando digo todos, eran mis compañeros, no se si del colegio o algunos de la Uni o de la otra. La cosa es que nos reuníamos ahi a primera hora, para tomar nuestros rumbos a nuestros destinos individuales. Pasamos los torniquetes y entramos al vagón que no estaba tan lleno. Tirábamos la talla, mientras yo miraba a las gentes totalmente ensimismadas en sus móviles. Cuando nos bajamos y salimos a la calle, me di cuenta que no tenía ni mi billetera ni mi mochila, busqué y busqué por todos los bolsillos posibles pero sólo apareció la terjeta del Metro. Dí por hecho que me habían "cartereado" pero entre tan poca gente y nuestro grupo, era poco probable que pasara. Les dije que siguieran adelante, total ellos ahora tomaban un bus y yo debía seguir en metro. La verdad es que no hay lógica en que me haya bajado del vagón. Los despedí y los vi alejarse en ese bus que parecía de espaldas un furgón escolar.
El vagón que iba en la dirección a casa era índigo y corto, justamente había poca gente esperando. Yo caminé hasta el último carro, donde habían solo tres personas, una delgada mujer joven, un tipo vestido de oficina y una señora. Me senté con ellos. Cuando comenzó la marcha, era como si estuviésemos en la cabina del conductor, pero amplia y moderna, con una panorámica de unos 200°. Veía como se acercaba todo lo que en segundos atrás estaba tan lejano en la oscuridad
Una vez en la casa, pude encontrar la billetera y la mochila sentí un alivio titánico, ya varias veces he tendido que renovar documentos por lo mismo. Lo extraño es que no se si iba al trabajo o a la Uni (otra más? para la hueá) que de ser Uni, era - creo - el Duoc, onda a ilustración o diseño en alguna cosa.
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