No sé que edad debo haber tenido la última vez que vi a mi abuelo, pero iba en octavo básico - enano -, fue cuando fuimos a exponer nuestro proyecto del taller de ciencias a la feria de ese año al Museo Nacional de Historia Natural que teníamos con mi hermana y su amiga.
Es, el último recuerdo que tengo de él, nada más que un asombro por mis ojos, grandes, saltones y curiosos de ese entonces.
- Que ojos tan grandes y bonitos para un joven tan pequeño, pero no importa, puedes ser bajo de estatura pero podrás lograr grandes cosas.
Debo haber quedado con una expresión muy WTF?! porque cuando su señora me miró, se sobresaltó - creo - o me debe haber mirado con una cara muy similar a la que puse. La verdad es que, no tenía fundamentos para decir eso, en su vida me ha visto tres veces.
Casi siempre que voy a Santiago paso por fuera de su Joyería como para sapearlo si es que está ahí. Solo una vez lo pude ver, es un anciano de pelo muy blanco, algo encorvado. Como era mediodía, iba saliendo del local del brazo de su señora, que sigue igual a como la recuerdo, fea, ultra arreglada, casi diva y muy erguida, como si los años no pasaran por ella. Quizá algún día entre a la Joyería, pero me pulverizarían con la mirada por el sólo hecho de tener el pelo largo y llevar un par de Converse roñosas, tal vez si entro con un maletín lleno de millones para comprar un anillo, tal vez y solo tal vez se dignarían a atenderme decentemente.
*****
Las primera sesiones con mi dentista que me puso los frenillos, hizo hincapié en el mismo detalle.
- Hueón - era super lolein y lacho -, tenís unos ojos super bonitos, y unas pestañas larguísimas, así podís conquistar a cualquier chiquilla, y con la sonrisa que te voy a dejar después, ufff... vay a tener que traérmelas.
Otra vez debo haber puesto una cara muy WTF?! Qué onda este loco que me dice estas cosas si hace un rato se estaba joteando a mi hermana el muy pedofilo. Pero resultó ser un plato, un tipo muy simpático y de trato genial, con un humor muy negro que me encantaba. Tengo un buen recuerdo de ese hombre.
Cuando terminé mi tratamiento, por ahí por primero de Uni, ya con el pelo largo, este loco se murió de envidia, porque se estaba quedando pelado, y eso que era joven.
- Puta que erís maricón, hueón ¿cómo se te ocurre venir con un pelo tan lindo, viste que me estoy quedando sin pelo ya?
Nos cagamos de la risa. Fue la última vez que lo vi.
*****
Hoy cuando me miro al espejo, trato de ver esos ojos saltones que quizá alguna vez tuve, no sé, no me consta, quizás si revisara un par de fotos podría ver algo, pero no los logro identificar. Veo una mirada tranquila, que dista mucho a todos esos adjetivos que me dijeron cuando chico. Y es que me cuesta ver lo que el resto dice que tengo o soy, como que no les creo.
Es, el último recuerdo que tengo de él, nada más que un asombro por mis ojos, grandes, saltones y curiosos de ese entonces.
- Que ojos tan grandes y bonitos para un joven tan pequeño, pero no importa, puedes ser bajo de estatura pero podrás lograr grandes cosas.
Debo haber quedado con una expresión muy WTF?! porque cuando su señora me miró, se sobresaltó - creo - o me debe haber mirado con una cara muy similar a la que puse. La verdad es que, no tenía fundamentos para decir eso, en su vida me ha visto tres veces.
Casi siempre que voy a Santiago paso por fuera de su Joyería como para sapearlo si es que está ahí. Solo una vez lo pude ver, es un anciano de pelo muy blanco, algo encorvado. Como era mediodía, iba saliendo del local del brazo de su señora, que sigue igual a como la recuerdo, fea, ultra arreglada, casi diva y muy erguida, como si los años no pasaran por ella. Quizá algún día entre a la Joyería, pero me pulverizarían con la mirada por el sólo hecho de tener el pelo largo y llevar un par de Converse roñosas, tal vez si entro con un maletín lleno de millones para comprar un anillo, tal vez y solo tal vez se dignarían a atenderme decentemente.
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Las primera sesiones con mi dentista que me puso los frenillos, hizo hincapié en el mismo detalle.
- Hueón - era super lolein y lacho -, tenís unos ojos super bonitos, y unas pestañas larguísimas, así podís conquistar a cualquier chiquilla, y con la sonrisa que te voy a dejar después, ufff... vay a tener que traérmelas.
Otra vez debo haber puesto una cara muy WTF?! Qué onda este loco que me dice estas cosas si hace un rato se estaba joteando a mi hermana el muy pedofilo. Pero resultó ser un plato, un tipo muy simpático y de trato genial, con un humor muy negro que me encantaba. Tengo un buen recuerdo de ese hombre.
Cuando terminé mi tratamiento, por ahí por primero de Uni, ya con el pelo largo, este loco se murió de envidia, porque se estaba quedando pelado, y eso que era joven.
- Puta que erís maricón, hueón ¿cómo se te ocurre venir con un pelo tan lindo, viste que me estoy quedando sin pelo ya?
Nos cagamos de la risa. Fue la última vez que lo vi.
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Hoy cuando me miro al espejo, trato de ver esos ojos saltones que quizá alguna vez tuve, no sé, no me consta, quizás si revisara un par de fotos podría ver algo, pero no los logro identificar. Veo una mirada tranquila, que dista mucho a todos esos adjetivos que me dijeron cuando chico. Y es que me cuesta ver lo que el resto dice que tengo o soy, como que no les creo.
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