En mi perra existencia, desde que tengo memoria, he dibujado de todo, si, de todo. Desde un punto, hasta cosas ultra elaboradas, de esas que ya no dibujo más, principalmente por la práctica y por un leve (gran) cambio de estilo.
Cuando chico, cuando salíamos de vacaciones a la playa, siempre me llevaba un cuaderno para dibujar mis ideas. A veces, en esos 10 días en que ocupábamos la cabaña, me quedaba corto y me resignaba a esperar con e lápiz en la mano a volver a la casa para seguir dibujando.
Recuerdo una vez que fuimos a la cordillera y experimente con dibujar el paisaje. No me gustó. Lo había intentado antes pero no salió como esperaba.
Hay una imagen en mi mente, una figura. Tuve la intención de dibujarla para un día específico, pero me contuve. No se, como que está grabada al rojo vivo, muy patente, pero hay algo que me dice que no lo haga, no ahora, si en algún minuto. Quien sabe cuando.
Cuando chico, cuando salíamos de vacaciones a la playa, siempre me llevaba un cuaderno para dibujar mis ideas. A veces, en esos 10 días en que ocupábamos la cabaña, me quedaba corto y me resignaba a esperar con e lápiz en la mano a volver a la casa para seguir dibujando.
Recuerdo una vez que fuimos a la cordillera y experimente con dibujar el paisaje. No me gustó. Lo había intentado antes pero no salió como esperaba.
Hay una imagen en mi mente, una figura. Tuve la intención de dibujarla para un día específico, pero me contuve. No se, como que está grabada al rojo vivo, muy patente, pero hay algo que me dice que no lo haga, no ahora, si en algún minuto. Quien sabe cuando.
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