domingo, 14 de diciembre de 2014

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El pueblo de Chile no sabe lo que quiere. Pide educación gratuita y de calidad para todos. Que se eduquen el ojete primero. Educación es una cosa totalmente distinta a enseñanza académica. ESA es la que tiene que pedir una vez que se eduquen. La educación viene de la casa y es gratuita hace milenios, que sea de calidad es otra cosa. 

Para pedir la enseñanza gratuita hay que renovar el pensamiento común, ese tan cortoplacista del puto chileno. Sólo algunos dimensionan que el éxito de tal propuesta necesita de un cambio constitucional y de las reformas, pero la gente que trabaja, la que se saca la chucha para mantener a su familia no puede darse el lujo de pensar o invertir valioso tiempo en luchar por la sociedad. Hoy la gente joven se mueve y está bien, pero si tan sólo todos remaran para el mismo lado, la intención está, pero los cojones no.

Este país tercermundista está mal acostumbrado a copiar las buenas ideas e implantarlas de la peor posible forma. Ejemplo claro: Las redes del Metro y del Transantiago. Santiago es un ciudad mucho más grande y poblada que Berlín. El sistema de transporte es una CAGADA para casi 9000 habitantes por kilómetro cuadrado con un puñado de lineas y recorridos, claramente no dan abasto para tal demanda. Lo mismo pasa en la capital de mi región (no vivo ahí), TODA la locomoción pública pasa por la misma avenida a lo largo de 12 cuadras: mal diseño.

El ejemplo del Transantiago lo traduzco a un solo factor: falta gente que desarrolle labores técnicas. La "educación" actual no es más que un bien de consumo que vende a la fuerza títulos profesionales, y al ritmo de crecimiento poblacional, que es exponencial, llegará el día en que ingenieros venderán maní en la calle y médicos, gafas de cuneta. Ya hay un montón de profesionales que trabajan en cosas nada que ver de lo que estudiaron porque no encuentran trabajo, el sistema está colapsado y eso, desde hace como ya 15 años (pero para casos específicos). Todo esto porque el sistema vende esas carreras desde que somos enanos. Qué pasaría si los adultos no nos lavaran en cerebro y no rompieran nuestros sueños de niñez? Qué pasaría si desarrollaramos esas labores que nos fascinaban cuando pequeños, aunque las conocieramos sólo de nombre?

La orientación que nos dan en la secundaria es basura, el espectro es tremendamente reducido.

Ya decidí que no ejerceré lo que estudié. Mis ingresos serán reducidos al principio, pero ahí están mis ambiciones, no bajo un casco blanco ni con ropa semiformal que aparente ingresos inmediatos aparentemente altos. 

Usaré mi pelo largo, vestiré como se me plazca, comeré lo que considere correcto para mi. Esa es mi forma de decir NO al sistema. Mis viejos podrán decir que soy arrogante y puede ser, pero son mis convicciones, la renovación de la generación. Tampoco soy mi hermana.

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