miércoles, 21 de enero de 2015

(a)morfismo

Qué será lo que la gente encuentra divertido? con qué se entretiene? A veces cuando me pongo a reflexionar, mientras los miro, me pregunto por qué mis gustos son tan ajenos, tan distintos, si todos son tan iguales a todos, estaré acaso yo equivocado? Miro fotos de antaño, donde los abuelos (no los míos) eran felices con poco y un montón de hijos. O quizás sonreían ante ese extraño aparato que los perpetuaba y no eran más felices que a los que hoy serán abuelos en 20 años más, esos que son de mi generación. Cuando ya los hijos de mis compañeros les lleven sus hijos a malcriar. Oh maldita sea, algunos casándose, otros teniendo hijos, armando sus vidas firmemente a las tradiciones arraigadas hasta el tuétano, inscritas al rojo vivo, y uno aquí viviendo de la ilusión, del sueño, en un mundo paralelo, donde ni las gentes ni el dinero priman. 

Me cuesta dimensionar cuan egoísta llego a ser a veces, y no creo que esté mal, es necesario. No recuerdo muy bien el minuto ni las circunstancias que me hicieron derrumbar los muros que habían frente a mi, esos que construyó el sistema donde crecí e ideé mi futuro, y es que dentro de esos  muros no estaba yo, estaban ellos, y la vida que querían ellos para mi, y para el resto, esa que nos dicen cual vivir. El romper los muros es abrir los ojos y darte cuenta que tras ellos estas tu. Quizás haya un par de ellos más que demoler, o tal vez es sólo uno y únicamente hay que saber por cual ladrillo comenzar. Yo pasé la linea del cimiento, estoy afuera y los veo desde lejos, a todos ellos, con quienes compartí visiones de mundo, de vida, y son felices, no se si viviendo una ilusión o es que en verdad esa es su realidad y al descubrirla se quedaron en ella. Yo descubrí la mía y está afuera, pero - y otra vez -  estaré acaso yo equivocado?

No, no lo estoy, este soy yo y me amo, Hay cosas que me aquejan y son ellos, todos ellos, mis ritmos son más lentos a los suyos y siento que mi vida está recién comenzando, a esta edad. Le dediqué muchos años de mi vida a ellos supuestamente por mi y para mi, pero no fue así. No fue para nadie, es como haber vivido en un armario oscuro día y noche, saliendo y entrando y, que al final era una puerta giratoria.

La troncal tiene tantas ramales, que han sido cercenadas y bloqueadas, que yo tomaré una de ellas, a las que el mundo les tiene miedo, esa que algunos me miran asombrados, algunos se alegran, otros se ríen para sus adentros. El camino no será fácil, nada lo es, pero será el mio. 

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