"... Cuanto me gustaría que todos ustedes fuesen invisibles. No. Que no estuvieran ahí, seres despreciables y horrendos..."
Hace alrededor de uno o dos meses quizás, fui varias veces por semana a dejar unos trabajos al terminal de buses. Llegaba con un par de minutos de anticipación pero siempre me quedo esperando unos 20 minutos, o en el mejor de los casos, nada.
Creo que nunca había hecho el ejercicio de mirar gente, bueno, si a veces intencionalmente el mirar fijamente a alguien sin nada en particular para ponerlo nervioso, por el mero hecho de que se me cruza en el el camino de mi mirada, pero no el deleitarme mirando figuras pasando. Qué pensarán? tendrán problemas financieros, de drogas, de amor? por qué caminan tan rápido, o lento? podrían, maldición, dejar de caminar mirando esos putos celulares? como habrá sido su día hasta ese minuto? alguno de ellos será un genio antisocial a punto de subirse a un bus con una bomba en la mochila y hacer volar todo a la redonda? Sería hermoso.
No se, había tanta gente que se me hizo divertido mirar tantas figuras, algunas atractivas, otras no tanto, y muchas repulsivas, todos tan distintos a todos, con facciones entretenidas, cáracteres de mierda, berrinches, malestar, calma, canas, esperas. Una variedad de estilos pero todos tan iguales.
No quise permanecer en mi burbuja aislado del mundo escuchando música, traté de oír que decían pero con el ruido era imposible, como ese día que pude escuchar las hojas de todos los cuadernos blandiéndose en la sala del plato. Los murmullos murmullos eran tan borrosos que pude bloquear el sonido en alguna medida, pero seguía ahí, mirándolos a todo ellos, entretenido.
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