domingo, 25 de enero de 2015

plop

Me encontraba en la calle con el Diego y su polola que es enana pero esta vez era altísima. Con él nos saludamos con un abrazo y con ella con un beso en la mejilla, al tiempo que me tomaba de la barbilla con su mano - qué onda esta loca, pensé - y mientras se alejaba su mano no se despegaba de mi rostro, no me quería soltar. Como que le dieron celos al Diego y enfrentó a su polola, a lo que ella respondió:

- Es que su rostro es demasiado suave, es encantador.

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