07.07.2015
Era mi primer día en ese colegio algo lóbrego, viejo y mal cuidado. Se sentía en el aire el olor a percán y la pintura descascarada en todos los muros y cielo, dejando entrever la edad del establecimiento. La gente no era muy acogedora que digamos, cada uno seguia su rumbo y los pocos grupos de amigos parecían ser muy herméticos.
Cuando llegó la hora de almuerzo, debo haber sido uno de los primeros en llegar a la fila del casino, ya que nadie ni nada llamó mi atención como para desviar mi camino, como normalmente me ocurre. Tomé las servilletas y los cubiertos y fui a elegir el menú. La señora tras las marmitas me miró feo y me dijo que fuera a buscar una bandeja o de lo contrario no me daría comida.
- Cresta! toda la razón - Pensé.
Las bandejas eran algo bastante amorfo, parecía una tapa de algo, como de una caja contenedora, nada muy útil para dejar un par de platos ahí, también era bastante pequeña. Al darme vuelta para buscar los platos, veo que delante mio hay una fila enorme de distintos estudiantes que llegaron en lo que me demoré en sacar la bandeja: 7 segundos.
- Maldita sea, ahora voy a tocar los peores platos - Cosa no muy cierta porque tampoco conocía el menú del día.
Cuando tocó mi turno de sacar la ensalada, esta era una mezcla de cosas muy desagradables y poco. También saqué una sopa o lo que parecía ser una sopa de verduras. El plato principal no era otra cosa que unos tomates rancios con lo que parecía ser unos trozos de carne de cerdo con una salsa blanca.
- Oiga, pero no tiene alguna opción vegetariana?
- Tiene tomates, es vegetariana.
- Pero tiene carne ¿No hay otra....
- Es lo único. Si quieres tus vegetales, cómete tus tomates.
Vieja de mierda, colegio de mierda, donde vine a parar - Me dije. Creo que no comí nada. No podía comer esa basura con carne. El ambiente - aunque no hubiese nadie con quien conversar - apestaba, no daban ganas de nada, pero como era algo nuevo decidí salir a curosear para conocer los distintos recintos del colegio. Subí unas escaleras y entré a una sala que estaba conectada a otra sala a través de un vano bastante amplio. Había un televisor encendido que mostraba un programa de dibujos animados. Me senté en el piso para ver un rato tele cuando me percato que al lado hay un grupo de alumnos conversando entre ellos bastante animados. Me percato que entre ellos está la Mujer del Sombrero y al levantar la vista me reconoce inmediatamente. Nos saludamos muy afectivamente e inmediatamente me integré al grupo. Me sentí muy cómodo y a gusto, como si los conociera de toda la vida.
Hablamos de muchos temas y después cuando ya casi todos se fueron y quedamos solo la Mujer del Sombrero y yo, salimos a caminar.
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