Estaba en una clase de castellano con la profe que teníamos en la básica, a la que hasta donde recuerdo no le pasaban los años encima, la única - o al menos la más - bonita, era como una muñequita.
Yo, de frente al pizarrón con toda la clase detrás mio, expectantes, escribía con la peor de las manuscritas y con un trazo lo más infantil posible:
Revisé si acaso estaba mal escrito, sin la "e" y me fui a sentar. Nadie supo qué pensar. La Profe se paró, fue a mi puesto - no alcanzaba a sentarme aún - y se acercó demasiado, no se si me abrazó o qué pero fue muy cariñosa. Quedé con una sensación muy de qué chucha?! e incomodo por esa cercanía física
Yo, de frente al pizarrón con toda la clase detrás mio, expectantes, escribía con la peor de las manuscritas y con un trazo lo más infantil posible:
"gracias por enseñarme a escribir,
pro no aprendí nada"
Revisé si acaso estaba mal escrito, sin la "e" y me fui a sentar. Nadie supo qué pensar. La Profe se paró, fue a mi puesto - no alcanzaba a sentarme aún - y se acercó demasiado, no se si me abrazó o qué pero fue muy cariñosa. Quedé con una sensación muy de qué chucha?! e incomodo por esa cercanía física
No hay comentarios:
Publicar un comentario