Al parecer estaba en los camarines del Liceo de Niñas tras una jornada de deporte. Ante el espejo me veía con el pelo corto. Habían hartos chicos dentro. Me arreglé y entré a un baño a hacer pipí. El espacio ahí dentro tenia tres inodoros y una puerta también del otro lado.
- Que raro, debe dar al baño de mujeres.... calmación. Es un baño compartido.
Me demoré bastante en hacer pipí cuando veo que mi lado, de pié, está - al parecer - la Valeria, que me mira fijo. Yo sigo en lo mio que parece interminable, no me incomoda en lo más mínimo que esté ahí. Ahora aparece del lado izquierdo una niña de unos 9 años que me mira con una sonrisa y un par de dientes menos. Ahora me veo no muy a gusto.
- Ella te gusta - Me dice la niña.
- ¿Qué dijiste? - Le pregunté asombrado, porque eso no tenía lógica. Yo estaba casi terminando.
- Y tu le gustas a ella... Te pusiste rojo - Como de costumbre, no sentí ningún rubor o cambio de temperatura en el rostro -. Mira, ella también se puso roja.
Miré su rostro y sólo sus pómulos estaban algo colorados, pero no podría aseverar que se había sonrojado. Era como el tono natural. Asumí que la niña simplemente nos estaba molestando y que yo tampoco me había puesto rojo.
Salí. Cuando ya estaba en la calle, próximo a subirme al auto, me gritan desde dentro que algo se había quedado y que fuera rápido a buscarlo. Cuando voy llegando a la esquina, sintiendo todo el peso del cuerpo, pasa por mi lado la Valeria corriendo, creo que a buscar lo mismo. Hago un esfuerzo inhumano por que no quedar atrás, alcanzando la misma rapidez que ella pero un paso detrás.
- Que raro, debe dar al baño de mujeres.... calmación. Es un baño compartido.
Me demoré bastante en hacer pipí cuando veo que mi lado, de pié, está - al parecer - la Valeria, que me mira fijo. Yo sigo en lo mio que parece interminable, no me incomoda en lo más mínimo que esté ahí. Ahora aparece del lado izquierdo una niña de unos 9 años que me mira con una sonrisa y un par de dientes menos. Ahora me veo no muy a gusto.
- Ella te gusta - Me dice la niña.
- ¿Qué dijiste? - Le pregunté asombrado, porque eso no tenía lógica. Yo estaba casi terminando.
- Y tu le gustas a ella... Te pusiste rojo - Como de costumbre, no sentí ningún rubor o cambio de temperatura en el rostro -. Mira, ella también se puso roja.
Miré su rostro y sólo sus pómulos estaban algo colorados, pero no podría aseverar que se había sonrojado. Era como el tono natural. Asumí que la niña simplemente nos estaba molestando y que yo tampoco me había puesto rojo.
Salí. Cuando ya estaba en la calle, próximo a subirme al auto, me gritan desde dentro que algo se había quedado y que fuera rápido a buscarlo. Cuando voy llegando a la esquina, sintiendo todo el peso del cuerpo, pasa por mi lado la Valeria corriendo, creo que a buscar lo mismo. Hago un esfuerzo inhumano por que no quedar atrás, alcanzando la misma rapidez que ella pero un paso detrás.
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