Tengo los pies helados. Nunca he tenido esa capacidad de poder percibir el frío mediante mis pies, sufrir y buscar calor. Ahora siento algo así, debe ser porque estuve todo el día con esas "pantuflas" de goma que están tan de moda, que me regalaron para navidad y no abrigan nada, que por cierto no usé nunca (hasta ahora). Además llevo horas en posición de loto frente al notebook. La circulación en mis piernas se redujo.
No se porque me acordé de este blog - que tenía botado hace meses- que dejé de usar cuando estaba fuera, no se que fue. No pudo haber sido el haberme quedado sin computador porque eso fue en mayo. La ultima entrada es de enero, esa, la mística, de la que sólo unos pocos conocen la historia real. Debe ser porque está ahí, en la barra de marcadores. Todo lo que uso está ahí, igual que mi escritorio, el físico. Respecto a lo segundo, debe haber sido el invierno, ese que no me motivó a nada, que me obligó a encerrarme en mi madriguera, cómoda y reconfortante hasta la aparición del sol.
Volví. Ya va a ser un año. Podría explayarme quinientas hojas sobre lo que ha pasado. Incluso si considerara ese período en que este blog estuvo en coma hasta agosto del 2013, serían unas 3 veces más. Debí haber seguido escribiendo.
Esta entrada no tiene mucho sentido, o sea, no tiene un sólo punto de interés. Sólo quiero escribir. Esta vez solo escribir. Hace meses que ando medio divergente, cosa que odio y reprocho, porque implica evasión. No me gusta evadir... quizás divergente no es la palabra. Tangente. Eso, tangente, como una historia paralela, como la que contaba el protagonista de El gran pez a su nuera. Inconscientemente (hasta ahora) he tomado esa actitud, siempre que cuento cosas tomo otras historias y sigo engordándolas hasta que de pronto vuelvo a la inicial.
Me han pasado cosas, buenas y malas, de todas he aprendido. Quisiera tener más cosas que hacer, pero estoy cerrando un ciclo. Me dicen que es importante, que todo valdrá la pena. Es mi estudio, en estos precisos momentos estoy esperando la ultima (espero) edición de mi compañero de tesis antes de entregarla a la comisión, previa impresión anillada en triplicado, que debe estar lista antes del viernes. Estamos contra el tiempo. Quisiera tener más cosas que hacer, porque he estado medio monótono. Tesis, banda, amigos y sería. No me he dado tiempo para mí hace meses. El último fue en marzo. Ahora, cuando este ciclo termine, podré pensar con más tranquilidad, a pesar de que estoy amasando el futuro en el corto plazo. Tengo planes a medio armar. Muchos me preguntan si tengo planes después de que termine. ¿en serio se refieren a planes, o quieren decir metas? Cuando me preguntan y les respondo, ponen las mismas caras como cuando me preguntan que cómo estoy. Respondo lo que siento en ese segundo, siempre claro, honesto, no sirvo para mentir. La gente está malacostumbrada a partir con un "estoy bien" y al rato termina por contradecirse. Ese puto afán de dar buenas impresiones siempre me ha empelotado. En parte es como lo plantea una amiga, a la que no le gusta que le hagan esa pregunta, pero ese es otro tema. Otro.
Me preparé un café y un pan. No dejé que el hervidor terminara de trabajar porque no quería el agua caliente, si no tendría que haber esperado a que se enfriara. No está mal para lo dulce que me quedó y lo malo del sabor de esta marca, que por cierto dudo que sea la que pienso, a veces rellenan el frasco con otro café. Alguna vez en el viejo continente tomé un café delicioso, de grano. El solo hecho de endulzarlo lo mataba. Ese era un buen café.
Probablemente siga dándome vueltas por acá. El escribir es un ejercicio que tenía tirado y el proyecto de título me dio esa oportunidad, y de leer también, no como quisiera, ya que no fue divertido, no fue placentero, no lo disfruté. Es distinto al leer escogiendo, al escribir desde dentro, del alma. Esto fue un medio para cumplir un objetivo y queda en eso, aprendí, pero fue un prodcto para un ente indolente.
Releo un poco arriba y noto lineas grises - en su mayoría - que quiero que disminuyan. Disminuirán. Sólo depende de mí. Lo haré.